Inicio: Entrevista con Juan Abia, geobiólogo

 

"En la provincia de Pontevedra hay lugares de una vibración muy positiva, ideales para coger fuerzas".

 Extraido de http://www.riasbaixas.org

Juan Abia.
MAIA productos sostenibles s.l.
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Juan Abia es técnico en geobiología, coordinador en Galicia de GEA-España (Asociación Internacional de Estudios Geobiológicos) y Director técnico de MAYA Productos Sostenibles, consultoría de bioconstrucción, agricultura biológica y energías renovables. Madrileño, reside en Tui desde hace una década. En este tiempo ha asesorado a un buen número de gallegos en la construcción de viviendas sin amenazas para la salud humana y respetuosas con el medio ambiente.
En las líneas que siguen, Abia nos habla de bioconstrucción, de la influencia del electromagnetismo en nuestra salud o de la relación entre energía y arquitectura religiosa, pero también nos descubre lugares de Pontevedra equilibrados y puros, adecuados para cargar las reservas de ánimo.

PREGUNTA.¿Con qué fines y cuándo aparece GEA?
RESPUESTA.— GEA nació en 1991 con dos fines claros: la investigación y la divulgación de la geobiología, una ciencia nueva aparecida en los años 30 que estudia las relaciones entre la energía natural y los seres vivos. Nació como ciencia de estudio de las ciencias naturales y ahora debe estudiar tanto las ciencias naturales como las artificiales.

P.¿Tanto afecta el pulso de la naturaleza a la vida de los hombres?
R.— La tierra produce una serie de radiaciones naturales (los campos terrestre y magnético) que afectan seriamente a la salud de los seres vivos. La energía fluye desde el centro de la tierra, en forma de infinitos materiales en descomposición. El propio efecto de rotación de la tierra produce una ionización muy fuerte en la atmósfera al contacto con agentes externos e internos. Hay un montón de factores en nuestra vida cotidiana que nos demuestran que somos vulnerables. Es un caldo de miles de frecuencias diferentes, y entre ellas vivimos.

P.Pero eso siempre habrá sido así.
R.— No exactamente igual. Antiguamente no existían las alteraciones artificiales de hoy en día. Las culturas antiguas sabían dónde construían y el uso que debían dar a cada construcción según el lugar en donde ésta estuviese situada. Los templos sagrados se construyeron sobre puntos donde convergían varias vetas de agua, lo que potencia la energía de la persona. Eran lugares que atraían a la gente, cosa que servía a aquellas culturas para acercar a las personas a su credo. No eran, sin embargo, lugares buenos para dormir. Ejemplo de lugar con una vibración muy fuerte, positiva, es la catedral de Santiago, el espacio de Occidente con mayor vibración, atenuada hoy con los cables, la iluminación y los artificios eléctricos que le han implantado. La propia frecuencia de la luz y la vibración del color que transmitían sus vitrales no ha podido ser nunca imitada.

P.Una vibración que, por otra parte, parece extensible a todo el Románico.
R.— Absolutamente. Ellos atendían al factor telúrico y también al sonido (sólo hay que pensar en los mantras del canto gregoriano). Los canteros más antiguos, desde la época de las pirámides de Egipto, elegían las piedras en las canteras según su polaridad y luego las colocaban con un orden determinado buscando amplificar el magnetismo del lugar. Las formas de nuestra arquitectura antigua (desde los celtas hasta el siglo XX), como sucede con la propia naturaleza, están orientadas de acuerdo a unas necesidades de energía.
En las iglesias consagradas a un santo se ha fijado una advocación en un día determinado porque ese día es cuando el lugar entra en resonancia, en equilibrio, con su radiación. Es la fecha en que merece de verdad la pena ir a ese sitio. En geobiología se les llama "lugares cumbre". Es el caso, en la provincia de Pontevedra, de Santa María de A Franqueira, de la ermita de los Milagros de Amil, del monasterio de Lérez, de la iglesia de O Corpiño, de la ermita tudense de San Bartolomé... Están construidos en lugares en los que se percibe una energía favorable. Por eso sus santos tienen fama de curar.

P.Curioso, el vínculo entre sacralización y energía...
R.— Por esa razón pasaron por aquí tantas culturas y hubo en Galicia tantos templarios: porque eran conocedores del poder energético de esta tierra. La propia toponimia habla de la buena energía de los lugares: Boavista, Vilaboa, Augasantas... Desde Galicia parte una línea energética de primer orden que va de Santiago a El Escorial y que une lugares sagrados.

P.La búsqueda de ese equilibrio energético, del magnetismo de un lugar, ¿no es una herencia de la civilización celta?
R.— Toda la simbología del románico enlaza con los petroglifos y con multitud de símbolos celtas. Los primeros cristianos estaban al margen de la institución. Tenían la tradición druídica metida en los huesos (de Irlanda, de Bretaña, de Galicia...). Eran celtas. Los adornos en la piedra de las iglesias no son guiños de los canteros o una firma que ellos dejaron en su obra, como afirman muchos historiadores. Son códigos que nos anuncian el tipo de energía del lugar.

P.¿Y qué diferencia hay entre aquellos lugares y los espacios que hoy habitamos?
R.— Que ahora hay exceso de iones positivos -como los que produce el preludio de una tormenta- en construcciones nuevas, en edificios cargados de electricidad, de hierro, de hormigón que producen alteraciones magnéticas. Y eso trae transtornos neurológicos y tensión eléctrica en el organismo. Esa situación de pre-tormenta se produce normalmente dentro de unos grandes almacenes o en grandes edificios de oficinas. En España hay dos millones de personas con problemas de salud porque trabajan en edificios enfermos, plagados de tecnología y de elementos eléctricos que, por otra parte, son el hábitat ideal para multitud de bacterias y de virus.
Por defecto, la tecnología, en lugar de estar a nuestro servicio, está en contra de nosotros. Las condiciones biológicas de un edificio moderno son bastante nocivas: pinturas plásticas, productos químicos sintéticos (de 30.000 a 50.000 en una vivienda convencional), compuestos orgánicos volátiles (productos de limpieza, de aseo personal, formaldehidos de los muebles...). Son condiciones agobiantes.

P.Y la bioconstrucción ayuda a corregir esos desequilibrios.
R.— La bioconstrucción ayuda a crear condiciones óptimas para la salud de las personas y para la salud del planeta. Considera las energías como uno de los factores fundamentales de la vivienda. Estudia las energías globalmente: se eligen las mejores frecuencias de la tierra (de sol, de luz, de viento) y se hace un diseño bioclimático, que responde nada más que al sentido común. Los materiales tienen que traerse de los lugares más próximos para ahorrar energías en transporte. En definitiva, llevar la coherencia a cotas extremas. Se estudia la ubicación del sitio y se empieza a construir con criterio bioclimático (en Andalucía, por poner un caso, se protegen del sol y en el Norte nos protegemos de la lluvia).
Los materiales vamos estudiándolos uno a uno y vemos su relación entre ellos. En bioconstrucción se trabaja únicamente con materiales minerales, naturales y vegetales: lana de oveja, corcho, paja, madera, cal natural, piedra pómez...

P.¿Cuál es la casa ideal para Galicia?
R.— La que lleve piedra por fuera y, en su interior, corcho, madera y cal. La cal, componente de las pinturas ecológicas, es un difusor que absorbe el exceso de humedad y la saca fuera de la vivienda. Es además un elemento ying que equilibra al yang de la piedra. Son materiales que ayudan a aislar la humedad, lo que produce un ahorro de energía. La casa, no debemos olvidarlo, es nuestra tercera piel.

P.¿Existe alguna relación entre la geobiología y el feng-shui?
R.— El feng-shui viene a ser algo así como la antigua geobiología china.

P.¿Usando piedra, corcho, madera y cal está todo resuelto?
R.— Con eso hay un camino andado. Luego existen niveles más sutiles: ondas de forma, de color, energía de los materiales. La gente enferma por las alteraciones telúricas de la casa. Los cánceres se producen en personas que viven sobre lugares con alteraciones telúricas. Aunque éstos no son los únicos desencadenantes de un cáncer, evidentemente. Esas alteraciones se dan mucho en Galicia cuando el agua discurre por una grieta del terreno, caso de una fisura de granito, sobre la que está la casa. La bioconstrucción ayuda a corregir eso, por eso se la conoce en Europa, en donde está muy extendida, como la medicina del hábitat.

P.¿Son sanas nuestras ciudades?
R.— Por las radiaciones que confluyen en ellas las ciudades son un paraíso de virus y bacterias. Vigo, por ejemplo, tiene mucha contaminación acústica y electromagnética, además de alteraciones naturales. Sin embargo, no tiene tanta contaminación atmosférica, gracias al efecto reparador del mar.

P.¿Qué es lo primero que hay que cuidar a la hora de construir?
R.— La construcción ideal es aquélla que cuida, por encima de todas las cosas, el lugar asignado para dormir. Hay quien salva problemas de salud brutales (tumores como una pelota de tenis en niños, por ejemplo) sólo con mover la cama y modificar la vibración del sitio. También resulta esencial utilizar materiales de construcción sanos: la geobiología desestima, por ejemplo, el cemento gris, porque está compuesto por materiales altamente tóxicos: dioxinas, basura radiactiva...

P.Asegura que hay que cuidar el lugar del sueño. Esos lugares sagrados de los que habla serán ideales para dormir.
R.— Al contrario. No son buenos para dormir. Cada lugar tiene un uso. Los canteros celtas decían que sus templos eran como cazamariposas con los que atrapaban la energía telúrica. Sabían tensar la piedra como la cuerda de una guitarra, sabían hacerla vibrar. Pero esa vibración no es la más deseable para descansar.

P.Así, a bote pronto, ¿qué lugares de la provincia de Pontevedra reúnen una energía especial?
R.— El monte de O Viso, en Redondela. Es un sitio grandioso. Debido a su forma, concentra la energía en la punta y en ella hay aumento de polaridad, porque se cruzan una falla y una vena de agua. Cerca de la cumbre, en un espacio imposible, hay un crucero que actúa como elemento de descarga. El frontal de la base tiene una radiación buenísima, que es en donde está representado Jesucristo. Al otro lado del poste está la parte nefasta; de hecho, tiene una calavera grabada, señal reveladora. Todos los cruceros están alzados en lugares demoníacos para santificar el lugar.
El monte Aloia es un sitio maravilloso, con una masa boscosa reparadora -a pesar de no ser longeva- que se dejó crecer con buen criterio. El Alto dos Cubos es un lugar ideal para cargarse, para coger fuerzas; la prueba es que ahora acaban de descubrir allí un castro. Todo el Val Miñor tiene islitas de energía muy positiva. Y a nivel bioclimático es una maravilla. Por esa razón hay tantos pazos, construidos sobre lugares ejemplares, en los que ya existían construcciones anteriores.
También el Castillo de Soutomaior es energéticamente muy bueno. Lo indica la pervivencia de árboles de varios siglos en el jardín que rodea a la construcción. Los grandes árboles que hay junto a algunos templos son la mejor prueba de la energía del lugar, porque son un condensador que purifica la energía alterada de la iglesia.

P.¿La razón de que algunas localidades tengan mayor afluencia turística que otras puede estribar en que poseen cargas magnéticas, desconocidas para nosotros, que nos atraen hacia ellas?
R.— Sin duda. Uno de los factores de atracción turística de un lugar -aparte de sus servicios de ocio o sus valores naturales- es su energía. Galicia tiene mucha actividad energética. O se está bien o se está mal. No existe término medio. Por ejemplo, Baiona tiene lugares en donde se está muy bien y otros que resultan cargantes. Existe un sitio buenísimo dentro de la fortaleza y otro malísimo en el centro de la villa, debido a una bolsa de agua paralizada, que produce altas cargas magnéticas.

P.La composición geológica de la tierra produce una radiación natural. ¿Qué niveles alcanza esta radiactividad en Galicia?
R.— En Galicia vivimos con más radiactividad que en otras zonas de España, debido a las acumulaciones de gas radón, producto de la descomposición del feldespato de granito. Esto no es bueno ni malo, aunque no está de más proteger nuestras construcciones de ello. Las aguas que dicen que curan, por ejemplo, tienen radiactividad. Son aguas que vienen ionizadas y la gente acude a ellas porque les sientan bien. Es el caso de Santa María de Augasantas o de la fuente de A Granxa, en Baiona.

P.Otra agua: la de lluvia. En Galicia parece evidente la ecuación lluvia-energía.
R.— En Galicia llueve porque la morfología del lugar y del suelo lo necesita. El gallego, cuando está fuera, asocia lluvia con morriña. En mi opinión, la morriña es generada por la ausencia en otros lugares de la energía del lugar de origen de cada uno. Cada persona necesita la energía del lugar en donde se crió. Y lo percibe bien el gallego que vive lejos de su tierra, porque la lluvia en Galicia es un inductor de energía vital.